viernes, 24 de septiembre de 2010

Volvio el matador


El regreso de Ramiro Sala a Pachanga fue sinónimo de goles y buen fútbol. El equipo aurinegro demostró una contundencia poco habitual y a pesar de comenzar 0-2 en el marcador, terminó derrotando abultadamente a Deportivo Munro por 7 a 4. Sala -la figura de la cancha- no solo anotó 3 tantos fundamentales, sino que se transformó en asistidor de lujo en un par de oportunidades.

Debido al malestar por las carácteristicas del torneo que había comenzado a disputarse semanas atrás, los jugadores de Pachanga decidieron reunirse de forma urgente para planificar su futuro. Tras una larga discusión, las conclusiones resultaron algo sorpresivas. El abandono del torneo y la inscripción en uno distinto de forma relámpago, tras haber disputado tan solo un partido, deben haber dejado con la boca abierta a más de uno.
Y es que, sabiéndo que a estas alturas los torneos amateurs están en pleno desarrollo, las posibilidades de inscribirse en otra competición iban a traer aparejadas obligatoriamente condiciones desfavorables.
Pero a Pachanga parece no incomodarle y hasta en algún punto le seduce y le entusiasma la chance de afrontar un reto arduo y dificil de sortear como el que le propone este nuevo torneo (Al ocupar el lugar de un equipo que renunció al torneo, el equipo arranca con 2 partidos jugados y 2 perdidos, debiendo llegar al 4to lugar al menos para clasificar - sobre 10 equipos-)
Hay quizás una especie de morbo, de un culto a lo prohibido o de una exitación en la dificultad. Como el/la que intenta levantarse a una persona casada o de novio/a o como el/la que accede a consumar el acto sexual en ambientes semi/públicos. Pachanga lo siente y lo disfruta. Sabe que la superación de la instancia traerá una satisfacción mayor, pero es consciente de que el márgen de error será absolútamente mínimo.

El primer encuentro a disputar, ofrecía unas condiciones bastante claras. Solo valía ganar. El rival, Deportivo Munro, compartía el fondo de la tabla con el reciéntemente inscripto Pachanga, por lo que una derrota para alguno de los dos, significaba despedirse del pase a semifinales.

Pero el aurinegro pareció no enterarse mucho de esto y a los 7 minutos se encontraba 2 goles abajo en el marcador. Desacoples defensivos y un error insólito del correctísimo defensor Santiago Girard, propiciaron dos chances clarísimas que Munro se encargó de concretar. Las definiciones de Sciocia y Vales fueron demasiado precisas para las estiradas del inédito portero titular Lucho Nahabedian, quien reemplazó de forma correcta a Alejo Álvarez.

El panorama era completamente negro. 2 partidos perdidos sin haberlos jugado y 2 goles abajo sin haber reaccionado.
No obstante, Pachanga, experto en superar la adversidad, se dio cuenta que el momento para despertar estaba dado y cuando Ilardo y Sala comenzaron a mover el equipo, el partido dio un vuelco total en el desarrollo y en el resultado.
Las primeras chances estuvieron en los pies de Wierszylo e Ilardo, pero ambos chocaron contra su propia ineficacia ante la porteria rival.
Al instante, el descuento se hizo presente. Ilardó tocó por bajo un tiro libre, Sala abrió para Ruiz y el nº 7 centró para que Wierzsylo empujase la bocha a la red sin oposición. Era el 1-2 y el aurinegro crecía en busca del empate.
Dos minutos más tarde, Sala daba cuenta de lo mucho que hacía sufrir a la defensa de Munro y tras recibir una asistencia de Ilardo, definía de forma magistral desde un ángulo cerradísimo.

Munro aparecía completamente diluído. El control de pelota del mediocampo pachanguero encabezado por Ruiz e Ilardo, sometía al equipo celeste a un estado de desesperación que en varias oportunidades los haría recurrir a acciones violentas blandamente sancionadas por el arbitro.

En el minuto 16, Pachanga lograba la justicia en el marcador y se ponía al frente, luego de un tiro de esquina. El envío de Ilardo al segundo palo, cayó en forma precisa en la cabeza de Sala y el número 9 asistió quirúrgicamente al capitán Pantuso, quien dentro del área chica, conectó el balón a la red rival.
Con la derrota parcial, Munro reaccionaría inmediatamente, pero un buen cabezazo Sciocia era repelido, primero por Lucho Nahabedian, luego por el palo y finalmente despejado por Girard en la línea. Un nuevo sofocón de una defensa que llamativamente redondearía una floja actuación.

Pero a pesar de los desperfectos defensivos y de sufrir los fallos del arbitro, Pachanga aparecia varios escalones encima de su rival. Sala era incontrolable, Ilardo clarificaba todo y entre Mansilla y Ruiz entregaban la bocha limpia y segura.
La magia de Sala era tal, que no solo se había encargado de hacer anotar a Pantuso, sino que más tarde le sería suficiente para marcar el segundo gol en su cuenta personal y para hacer convertir al trabajador Leandro Nahabedian. Sala a los 20 y Nahabedian a los 23, cerraban la Primera mitad y sentenciaban un partido que distaba mucho de ser aquel del minuto 10.

El 5 a 2 parcial, hacía preveer que el Segundo Tiempo estaría completamente de más. Y es que la superioridad era tan grande, que restaba solamente anotar el marcador exacto y los goleadores en la planilla. El vencedor estaba claro.
Casi instintivamente, Pachanga apagó la máquina en los segundos 25 minutos y el encuentro se hizo disputado y algo cortado.
A los 8 minutos, una grosera desconcentración de Pantuso le daba un poco de aliento a los muchachos de Dep. Munro al situarse a tan solo 2 goles del empate. Sin embargo, 5 minutos más tarde, Rama Sala se encargaba de derribar cualquier fantasma y volvía a ampliar la diferencia.
Pachanga pudo estirar la ventaja en varias oportunidades (sobre todo luego de la expulsión de Vales) pero una buena actuación del arquero Oviedo y un excesivo firuleteo de sus delanteros mantenían el tanteador tal como estaba.
Recien en el epílogo, un gol de Mansilla para los aurinegros y uno de Barone para los celestes eran los encargados de clausurar el resultado y el encuentro.

Pachanga fue pura contundencia y se supo reponer luego de un inicio desfavorable. Aún así, si quiere lograr la clasificación, deberá trabajar en defensa y volver a demostrar la solidez que siempre lo caracterizó.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Con gusto a poco


A pesar de encontrarse dos veces arriba en el marcador, Pachanga cometió errores groseros y terminó regalando 1 punto en su debut frente a Vamos La Previa. Si bien, el equipo exhibió por momentos cosas interesantes, nunca pudo lograr la tranquilidad necesaria para definir el partido. Los tantos del encuentro, que finalizó 2 a 2, fueron marcados por Ignacio Gleizer.

Es imposible negarlo. Las primeras veces suelen ser siempre dificultosas, en todos los ámbitos de las vida en que nos desenvolvamos. En el fútbol, más allá que el objetivo de meter la pelota dentro de un arco no varíe, diversas cuestiones del propio deporte inciden en el desarrollo del partido.
Luego del encuentro del sábado, Pachanga puede dar cuenta de esto. Más allá de mostrarse superior e incluso merecedor de llevarse el partido, el aurinegro se encontró molesto. Molesto con la pelota, con las dimensiones de la cancha, con las luces, con las reglas, con el árbitro, con los arcos, etcétera. Y para un equipo que basa su supremacía en aferrarse y hacer propio cada partido y cancha donde corra un balón, cualquier novedad es veneno puro.
Pero hay poco de que alarmarse. El equipo mostró buenas credenciales y seguramente se convertirá, con el transcurrir de la competición, en uno de los máximos candidatos al título.
Los valores del equipo permanecen intactos, solo falta tiempo.

Durante los primeros compases, ambos equipos acusaron recibo de su inexperiencia en ese terreno de juego y el desorden fue el principal protagonista. La inmensa latitud del verde césped, era el primer obstáculo a sortear.
A Pachanga se lo vio un poco más firme en el comienzo. Utilizando a Wierszylo como salida y a Ilardo como creativo, el aurinegro empezó a mover el encuentro a través de dos disparos de su número 10 que se marcharon desviados.
Una vez pasados los primeros 10 minutos, Vamo la Previa empezó a equilibrar el partido, medainte la velocidad de su mediocampo que en más de una oportunidad logró superar en el manejo al terceto pachanguero integrado por Ilardo, Ruiz y Nahabedian.
Sin embargo, las aproximaciones del celeste, eran rechazadas en defensa por Pantuso o en la valla por Álvarez, quien hasta allí iba completando una sólida actuación.
Cuando Vamo La Previa parecía disputar la tenencia del balón, Pachanga daría el primer golpe en el marcador. A los 15 minutos, Wierszylo se avivó en un tiro libre intrascendente, lo jugó rápido para Ruiz, quien con un pase al centro del área habilitó a Gleizer para que anotase el primer gol del encuentro.
Con el tanto de Gleizer, el aurinegro pasó a dominar completamente el juego y a monopolizar el balón. Cuando todo hacía pensar que Pachanga dormiría las acciones y se llevaría sin inconvenientes una de sus típicas victorias convincentes y poco vistosas, un inusitado error de su portero Alejo Álvarez ponía otra vez en juego al tibio Vamo La Previa. El arquero de Pachanga creyó erróneamente que los goles anteriores a mitad de cancha eran inválidos, y dejó ingresar a su arco un débil remate del rival. Con este sorpresivo gol, ambos equipos se iban al descanso igualados.

Sabiendose superior a, un contrario veloz pero bastante fragil, Pachanga regresó al terreno de juego con la decisión necesaria para torcer el rumbo del partido.
Tan solo 4 minutos le bastaron a Gleizer para anotar su segundo gol en el partido. El oriundo de Villa Urquiza, realizó una fenomenal jugada en la que dejó desairados a varios rivales para finalizar con un certero derechazo desde fuera del área.
Nuevamente, con el tanteador a su favor, Pachanga volvía a hacerse con el desarrollo del juego. Buenas apariciones del goleador y figura de la noche, Ignacio Gleizer, eran un dolor de cabeza constante para la estructura defensiva de Vamo La Previa. Las llegadas de Ruiz también eran todo un incordio, ya que la velocidad del volante lo hacía quedar en varias oportunidades de frente al arco rival. Pero allí chocaba con su incapacidad en la concreción de las acciones.

A pesar de tener todo a su favor, Pachanga no lo definiría y entraría en un espiral de errores que lo llevarían a regalar un injusto empate.
Algunas decisiones arbitrales, el recambio constante del equipo rival, pero por sobre todo, los inocentes y groseros errores en la salida desde la defensa, fueron los puntales de un epílogo terrorífico.
Pantuso y Álvarez solucionaron providencialmente muchos de los mencionados fallos, pero poco pudieron hacer a los 23 minutos, cuando tras otra mala salida en defensa, el número 7 rival sentenciaba las acciones luego de empujar un rebote hacia la red.
Pachanga reccionó como pudo, e incluso estuvo cerca de ganarlo, pero Ilardo coronó su deslucida tarea, estrellando en la barrera un tiro libre a milímetros del área.

El empate demuestra que todavía hay mucho que mejorar, pero más que nada, hay mucho a lo que adaptarse.