
Pachanga jugó su mejor partido en lo que va del torneo y humilló por 6 a 2 al a priori complicado equipo de Demez. Los tantos del aurinegro, que continúa en carrera hacia las semifinales, fueron marcados por Ramiro Sala, Facundo Corna (ambos en 2 oportunidades), Ezequiel Ilardo y Pablo Wierzsylo.
Discutir y volver a barajar. Luego de la derrota ante Bombitas Terrier y de haber experimentado el temor inmenso que genera la posibilidad de quedar eliminados en primera fase, Pachanga necesitaba despejar sus ideas, ordenarlas y volver a dispersarlas por el terreno de juego.
Como había sucedido en el torneo anterior tras las primeras derrotas, nuevamente un parate de 15 días vuelve a ser clave para la readaptación del equipo. Es que el tiempo y la reflexión son pilares fundamentales de un equipo que para funcionar de manera óptima y lograr triunfos sólidos, debe tener muy claro lo que tiene que hacer dentro en la cancha.
El invicto y candidato Demez sería quien sufriría a un conjunto de jugadores más ilusionado y concentrado que nunca. Pachanga contaba con 50 minutos para demostrarse a sí mismo y al resto del torneo que tenía armas para disputar el pasaje hacia la próxima ronda del certamen.
En el comienzo del encuentro todo sería duda e imprecisión. Pachanga sufría el hecho de haber sido duramente castigado por las lesiones y de haber tenido que presentar un equipo improvisado. Sin embargo, con el correr de los minutos, los jugadores ingresados (Corna y San Martín) llevarían a cabo actuaciones destacables que los convertirían en figuras del encuentro.
El cambio más importante se producía en la valla, donde tras la enfermedad de Alejo Álvarez, el volante Leandro Nahabedian debió abandonar su posición de destructor para ocupar un puesto bajo los tres palos. Afortunadamente para Pachanga, Nahabedian cumpliría una sólida actuación.
Apenas la pelota empezó a rodar, los perfiles de los equipos quedaron expresados en forma clara. Pachanga proponía un juego por bajo, con algunas imprecisiones, mientras que Demez se dedicaba únicamente a enviar pelotazos a su espigado goleador Leandro Boc, quien sería controlado correctamente por San Martín.
Las primeras chances irían por el lado del aurinegro, que en un partido trabado parecía tener un poco más de calidad que su rival. Primero lo perdía Corna desde fuera del área y luego era Ruiz quien erraba un gol increible tras una jugada maradoniana de Wierzsylo.
Cuando Pachanga parecía acercarse a la apertura del tanteador, Leandro Boc aprovecharía una desconcentración del sector izquierdo de la defensa y tocaría suavemente sobre Nahabedian para poner un injusto 1 a 0 en favor de Demez.
Tras 15 minutos de juego, Pachanga necesitaba sí o sí plasmar el juego en la red, sino la clasificación sería historia. Fue entonces Ezequiel Ilardo quien asumió los galones y comenzó a administrar el juego y a repartir el balon con excelente criterio.
Con actores secundarios de lujo como Corna, San Martín y Wierzsylo, más la categoría de Sala, el aurinegro fue ahogando a su rival hasta torcer el rumbo del encuentro.
El 1 a 1 llegaría tras un zurdazo de Ilardo, luego de un buen pase de Sala, mientras que el segundo tanto, sería resultado de una jugada colectiva magnífica, en donde Ruiz con una asistencia de cabeza, le otorgaba el tanto al número 9 y goleador del equipo, Ramiro Sala.
Con la victoria parcial, Pachanga se iba al descanso más tranquilo que nunca, sabiendo que tenía el control del partido. Solo faltaba liquidar el pleito.
Al retornar al campo, tan solo 10 minutos le bastaron a Pachanga para ampliar la ventaja y sentenciar un partido en donde las diferencias se ensanchaban a cada momento. Inicialmente apareció nuevamente Sala desde dentro del área para colocar el balón cruzado y hacer imposible la estirada de Cianfoni. Minutos más tarde, Corna recibió un tiro libre de Sala y tras un buen movimiento, definió certeramente decretando el 4 a 1.
Demez nunca pareció reaccionar. Abusó del pelotazo sin sentido, a pesar de que sus resultados en la primera mitad habían sido magros. En el mediocampo, Jakobi perdió siempre ante Ruiz y la banda derecha terminó siendo una autopista para el despliegue de la figura de la cancha, Facundo Corna. El propio Corna, a los 16 minutos, se encargó de ampliar las diferencias encarando por el centro del campo y definiendo con un buen disparo ante la pasividad de la defensa rival.
Con todo sentenciado, solo quedó tiempo para el afán de protagonismo del árbitro, quien se dedicó a amonestar y maltratar a los jugadores de Pachanga, luego de livianas protestas que no merecían tal reacción. Faltando pocos minutos, Demez descontaría desde el punto del penal por intermedio de Jakobi, tras una dudosa mano cometida por Wierzsylo dentro del área.
Justamente Wierszylo, se haría cargo más tarde de definir un rápido contraataque y sellar así el definitivo 6 a 2.
Después de una gran exhibición, Pachanga está más firme que nunca. La clasificación será una realidad, siempre y cuando los 2 próximos encuentros tengan como resultado victorias aurinegras. Alcanzar las seminfinales, un objetivo que permanece en pie.
Discutir y volver a barajar. Luego de la derrota ante Bombitas Terrier y de haber experimentado el temor inmenso que genera la posibilidad de quedar eliminados en primera fase, Pachanga necesitaba despejar sus ideas, ordenarlas y volver a dispersarlas por el terreno de juego.
Como había sucedido en el torneo anterior tras las primeras derrotas, nuevamente un parate de 15 días vuelve a ser clave para la readaptación del equipo. Es que el tiempo y la reflexión son pilares fundamentales de un equipo que para funcionar de manera óptima y lograr triunfos sólidos, debe tener muy claro lo que tiene que hacer dentro en la cancha.
El invicto y candidato Demez sería quien sufriría a un conjunto de jugadores más ilusionado y concentrado que nunca. Pachanga contaba con 50 minutos para demostrarse a sí mismo y al resto del torneo que tenía armas para disputar el pasaje hacia la próxima ronda del certamen.
En el comienzo del encuentro todo sería duda e imprecisión. Pachanga sufría el hecho de haber sido duramente castigado por las lesiones y de haber tenido que presentar un equipo improvisado. Sin embargo, con el correr de los minutos, los jugadores ingresados (Corna y San Martín) llevarían a cabo actuaciones destacables que los convertirían en figuras del encuentro.
El cambio más importante se producía en la valla, donde tras la enfermedad de Alejo Álvarez, el volante Leandro Nahabedian debió abandonar su posición de destructor para ocupar un puesto bajo los tres palos. Afortunadamente para Pachanga, Nahabedian cumpliría una sólida actuación.
Apenas la pelota empezó a rodar, los perfiles de los equipos quedaron expresados en forma clara. Pachanga proponía un juego por bajo, con algunas imprecisiones, mientras que Demez se dedicaba únicamente a enviar pelotazos a su espigado goleador Leandro Boc, quien sería controlado correctamente por San Martín.
Las primeras chances irían por el lado del aurinegro, que en un partido trabado parecía tener un poco más de calidad que su rival. Primero lo perdía Corna desde fuera del área y luego era Ruiz quien erraba un gol increible tras una jugada maradoniana de Wierzsylo.
Cuando Pachanga parecía acercarse a la apertura del tanteador, Leandro Boc aprovecharía una desconcentración del sector izquierdo de la defensa y tocaría suavemente sobre Nahabedian para poner un injusto 1 a 0 en favor de Demez.
Tras 15 minutos de juego, Pachanga necesitaba sí o sí plasmar el juego en la red, sino la clasificación sería historia. Fue entonces Ezequiel Ilardo quien asumió los galones y comenzó a administrar el juego y a repartir el balon con excelente criterio.
Con actores secundarios de lujo como Corna, San Martín y Wierzsylo, más la categoría de Sala, el aurinegro fue ahogando a su rival hasta torcer el rumbo del encuentro.
El 1 a 1 llegaría tras un zurdazo de Ilardo, luego de un buen pase de Sala, mientras que el segundo tanto, sería resultado de una jugada colectiva magnífica, en donde Ruiz con una asistencia de cabeza, le otorgaba el tanto al número 9 y goleador del equipo, Ramiro Sala.
Con la victoria parcial, Pachanga se iba al descanso más tranquilo que nunca, sabiendo que tenía el control del partido. Solo faltaba liquidar el pleito.
Al retornar al campo, tan solo 10 minutos le bastaron a Pachanga para ampliar la ventaja y sentenciar un partido en donde las diferencias se ensanchaban a cada momento. Inicialmente apareció nuevamente Sala desde dentro del área para colocar el balón cruzado y hacer imposible la estirada de Cianfoni. Minutos más tarde, Corna recibió un tiro libre de Sala y tras un buen movimiento, definió certeramente decretando el 4 a 1.
Demez nunca pareció reaccionar. Abusó del pelotazo sin sentido, a pesar de que sus resultados en la primera mitad habían sido magros. En el mediocampo, Jakobi perdió siempre ante Ruiz y la banda derecha terminó siendo una autopista para el despliegue de la figura de la cancha, Facundo Corna. El propio Corna, a los 16 minutos, se encargó de ampliar las diferencias encarando por el centro del campo y definiendo con un buen disparo ante la pasividad de la defensa rival.
Con todo sentenciado, solo quedó tiempo para el afán de protagonismo del árbitro, quien se dedicó a amonestar y maltratar a los jugadores de Pachanga, luego de livianas protestas que no merecían tal reacción. Faltando pocos minutos, Demez descontaría desde el punto del penal por intermedio de Jakobi, tras una dudosa mano cometida por Wierzsylo dentro del área.
Justamente Wierszylo, se haría cargo más tarde de definir un rápido contraataque y sellar así el definitivo 6 a 2.
Después de una gran exhibición, Pachanga está más firme que nunca. La clasificación será una realidad, siempre y cuando los 2 próximos encuentros tengan como resultado victorias aurinegras. Alcanzar las seminfinales, un objetivo que permanece en pie.