
Pachanga fue una verdadera tromba futbolística y vapuleó a La Tropa por 12 a 1, consiguiendo la victoria más abultada de su historia. Una catarata de goles en un encuentro en el que la única paridad que hubo entre ambos equipos, fue el número de jugadores por bando. Ilardo vivió su noche mágica al marcar nada más y nada menos que 5 goles. Mazzara -3-, Wierzsylo -2-, Destéfano y Nahabedian completaron el marcador.
Diferencias abismales. Quedarnos solamente con las acciones del terreno de juego, sería caer en un error garrafal a la hora de conceptualizar el partido. Analizar una victoria lograda por un márgen tan amplio, requiere otro tipo de examen, ya que no hubo solamente diferencia en el resultado entre Pachanga y La Tropa, hubo mucho más que eso.
Dos equipos totalmente opuestos disputaron los 50 minutos más desparejos de todo el torneo. Por un lado, Pachanga. Estructurado, solidario, bien plantado posicionalmente, realizando relevos, coberturas y con mucha conexión entre sus integrantes. Por el otro, La Tropa, tan solo un grupo de chicos que se pararon en la cancha a ver que pasaba. Y así fueron pasando nada más y nada menos que una docena de goles que no pareció siquiera modificar la actitud de los de azul.
El aurinegro, a pesar de que la capacidad goleadora no es una de sus mayores virtudes, no dejó pasar la oportunidad y apabulló a su rival hasta el pitido final.
Puntaje perfecto y una invitación a soñar. Queda claro que Pachanga, vuelve a ser un candidato a tener en cuenta.
Los primeros minutos dificilmente puedan tomarse como muestra de lo que sería el partido en el futuro inmediato. Los equipos intentaban ordenarse en la cancha y las imprecisiones estaban a la orden del día. Aunque Pachanga apretaba un poco más, los esfuerzos eran demasiado tibios como para generar chances claras contra el arco de Latorre. La Tropa apostaba el pelotazo frontal sin demasiada originalidad ni fortuna.
El encuentro se rompía a los 6', cuando un error en la salida de Ilardo, le dejaba el balón servido a Vadell quien fusilaba a Álvarez y determinaba el 1 a 0 para La Tropa. Quién diría que luego Ilardo sería el mejor de la cancha destapándose con nada más y nada menos que 5 goles. Quizás haya sido el toque que necesitaba el 10 para ponerse el equipo al hombro y dirigir a los suyos hacia el triunfo.
A los 9' Ilardo se redimía de su error y con un tiro libre cruzado, vencía la valla de Latorre instalando el empate transitorio.
Envalentonado, Pachanga comenzó a presionar a su rival y a atropellarlo en todos los sectores de la cancha. Luego de 3 minutos de conseguir la igualada, el central zurdo Destéfano robaba la pelota en defensa y en una enorme corajeada, lograba con éxito la pared con Mazzara y definía exquisítamente ante la salida del portero rival.
Con el 1-2 en contra se esperaba que La Tropa saliera con más actitud a buscar el empate, pero sin embargo, la tónica de lo que ocurría en la cancha parecía inmutable y poco dispuesta a ser modificada.
Era Ilardo quien manejaba los hilos y quien decidía cómo y en dónde se tenía que jugar. El multiapodado número 10 daba muestras de su jerarquía y con un sablazo desde afuera del área decretaba el 3 a 1.
Con el partido totalmente roto, solo quedaba esperar para ver cuántos goles le metería Pachanga a La Tropa. Dos apariciones de Wierzsylo (una con una genial volea) y 2 toques sutiles de Ilardo ensanchaban el marcador para finalizar el Primer Tiempo con el triunfo por 7 goles a 1.
Para la Segunda Mitad, La Tropa pareció demostrar un poco de amor propio en los primeros instantes al atacar con furia el arco defendido por Álvarez. Pero en Pachanga todos hacían lo que debían y hasta su arquero daba muestras de seguridad y respondía sin fisuras ante los ataques rivales. Y no solo eso, sino que el propio Álvarez se convertía en asistente y le entregaba a Christian Mazzara el octavo gol aurinegro.
Cinco minutos más tarde, nuevamente Mazzara aparecía con una buena definición para anotar el 9 a 1. Ilardo seguía intratable y llegaba al 5to en su cuenta personal, mientras que Pachanga arribaba a la decena de goles.
Ya sobre el final del encuentro, era otra vez Mazzara quien se anotaba en el resultado. La goleada sería cerrada por el incansable centrocampista Leandro Nahabedian tras conectar un corner lanzado por Wierzsylo.
LAS CLAVES:
Jerarquías desiguales. Tanto individual como colectivamente, la diferencia de jerarquías se hizo muy evidente con el correr de los minutos. Cuando el partido se acomodó, Pachanga sacó sus mejores armas a la luz y destruyó a su oponente sin problemas.
Poder goleador. Más allá de la buena labor en todas las líneas, Pachanga fue muy efectivo en ataque y sus jugadores ofensivos estuvieron acertados de cara al arco rival. Hasta Destéfano y Nahabedian aprovecharon la buena racha para sumar sus primeros goles en el torneo.

Dos equipos totalmente opuestos disputaron los 50 minutos más desparejos de todo el torneo. Por un lado, Pachanga. Estructurado, solidario, bien plantado posicionalmente, realizando relevos, coberturas y con mucha conexión entre sus integrantes. Por el otro, La Tropa, tan solo un grupo de chicos que se pararon en la cancha a ver que pasaba. Y así fueron pasando nada más y nada menos que una docena de goles que no pareció siquiera modificar la actitud de los de azul.
El aurinegro, a pesar de que la capacidad goleadora no es una de sus mayores virtudes, no dejó pasar la oportunidad y apabulló a su rival hasta el pitido final.
Puntaje perfecto y una invitación a soñar. Queda claro que Pachanga, vuelve a ser un candidato a tener en cuenta.
Los primeros minutos dificilmente puedan tomarse como muestra de lo que sería el partido en el futuro inmediato. Los equipos intentaban ordenarse en la cancha y las imprecisiones estaban a la orden del día. Aunque Pachanga apretaba un poco más, los esfuerzos eran demasiado tibios como para generar chances claras contra el arco de Latorre. La Tropa apostaba el pelotazo frontal sin demasiada originalidad ni fortuna.
El encuentro se rompía a los 6', cuando un error en la salida de Ilardo, le dejaba el balón servido a Vadell quien fusilaba a Álvarez y determinaba el 1 a 0 para La Tropa. Quién diría que luego Ilardo sería el mejor de la cancha destapándose con nada más y nada menos que 5 goles. Quizás haya sido el toque que necesitaba el 10 para ponerse el equipo al hombro y dirigir a los suyos hacia el triunfo.
A los 9' Ilardo se redimía de su error y con un tiro libre cruzado, vencía la valla de Latorre instalando el empate transitorio.
Envalentonado, Pachanga comenzó a presionar a su rival y a atropellarlo en todos los sectores de la cancha. Luego de 3 minutos de conseguir la igualada, el central zurdo Destéfano robaba la pelota en defensa y en una enorme corajeada, lograba con éxito la pared con Mazzara y definía exquisítamente ante la salida del portero rival.
Con el 1-2 en contra se esperaba que La Tropa saliera con más actitud a buscar el empate, pero sin embargo, la tónica de lo que ocurría en la cancha parecía inmutable y poco dispuesta a ser modificada.
Era Ilardo quien manejaba los hilos y quien decidía cómo y en dónde se tenía que jugar. El multiapodado número 10 daba muestras de su jerarquía y con un sablazo desde afuera del área decretaba el 3 a 1.
Con el partido totalmente roto, solo quedaba esperar para ver cuántos goles le metería Pachanga a La Tropa. Dos apariciones de Wierzsylo (una con una genial volea) y 2 toques sutiles de Ilardo ensanchaban el marcador para finalizar el Primer Tiempo con el triunfo por 7 goles a 1.
Para la Segunda Mitad, La Tropa pareció demostrar un poco de amor propio en los primeros instantes al atacar con furia el arco defendido por Álvarez. Pero en Pachanga todos hacían lo que debían y hasta su arquero daba muestras de seguridad y respondía sin fisuras ante los ataques rivales. Y no solo eso, sino que el propio Álvarez se convertía en asistente y le entregaba a Christian Mazzara el octavo gol aurinegro.
Cinco minutos más tarde, nuevamente Mazzara aparecía con una buena definición para anotar el 9 a 1. Ilardo seguía intratable y llegaba al 5to en su cuenta personal, mientras que Pachanga arribaba a la decena de goles.
Ya sobre el final del encuentro, era otra vez Mazzara quien se anotaba en el resultado. La goleada sería cerrada por el incansable centrocampista Leandro Nahabedian tras conectar un corner lanzado por Wierzsylo.
LAS CLAVES:
Jerarquías desiguales. Tanto individual como colectivamente, la diferencia de jerarquías se hizo muy evidente con el correr de los minutos. Cuando el partido se acomodó, Pachanga sacó sus mejores armas a la luz y destruyó a su oponente sin problemas.
Poder goleador. Más allá de la buena labor en todas las líneas, Pachanga fue muy efectivo en ataque y sus jugadores ofensivos estuvieron acertados de cara al arco rival. Hasta Destéfano y Nahabedian aprovecharon la buena racha para sumar sus primeros goles en el torneo.
