viernes, 14 de mayo de 2010

La Rama te mueve


Con un bonito tanto de Ramiro Sala, Pachanga derrotó 1 a 0 a La Puntita y se afirma en la zona alta del Grupo 2 de la Liguila. Con esta victoria, los aurinegros llevan 6 victorias sobre 6 encuentros disputados y se mantienen con serias chances de alcanzar la punta de la divisional. Para esto, deberán vencer el próximo sábado a Niupi, recuperando un partido postergado anteriormente.

Afirma el "Charlyn" en su edición semanal (publicación oficial del torneo): "El real peligro se llama La Pachanga, el otro invicto, aunque en su presentación más floja del certamen, apenas superó con lo justo al irregular La Puntita por 1 a 0".
Nada más alejado de la realidad. Se desconocen las fuentes que proveyeron tales datos al editor, pero se reconoce que las mismas han aportado informaciones erróneas.
Dejando un poco de lado el tono despectivo de la frase en general, hay dos equivocaciones profundas. Por un lado, La Pachanga no exhibió su presentación más floja del certamen, sino que sacó adelante un partido complejo con solidez y tranquilidad, anulando completamente a su rival
Y por el otro, el andar de La Puntita distaba muchísimo de ser irregular. El conjunto blanquinegro, no solo había perdido un solo partido en todo el certamen, sino que llevaba 5 partidos invicto con 3 victorias consecutivas.

Desde los primeros instantes La Puntita salió a pelearle el partido a Pachanga, a complicarselo, a enturbiarselo en el medio, a no dejar que se construyan los circuitos de juego del equipo aurinegro. Con un solo delantero y un mediocampo y defensa superpobladas, los circunstancialmente albirojos, resignaron cualquier posibilidad de un ataque masivo y ordenado, centrándose en entorpecer los movimientos del rival.
Pachanga, fiel a sus convicciones futbolísticas, adoptó el rol de protagonista que la tabla de posiciones le indica y salió desde el inicio a buscar el partido.
A pesar de sufrir 2 ausencias de peso como el arquero Álvarez y el creativo Todesco, Pachanga no mermó su rendimiento, sino que lo mantuvo gracias a buenas actuaciones de los reemplazantes. Al guardavallas suplente, Luciano Nahabedian, se lo vio confiado y seguro otorgando tranquilidad a la defensa, mas allá de no sufrir embates directos del rival.
Al sustituto de Todesco, Ramiro Sala, se lo vio comprometido con el equipo a pesar de sus lesiones, aportando una gran cuota de calidad que fue fundamental para el triunfo final.

A partir de las combinaciones de Ilardo y Sala, Pachanga controló de principio a fin los primeros 25 minutos. Fue cuestión de tiempo, que el equipo aurinegro se pusiese al frente del resultado. Hasta los 18 minutos, Pachanga había hecho todo lo necesario para convertir el primer tanto, pero sin embargo, la imprecisión en los instantes finales había negado esta posibilidad.
A los 19 minutos, y luego de una enorme jugada en equipo, era Ramiro Sala, quien lograba romper el cerco defensivo impuesto por La Puntita, anotando el primer tanto del encuentro.
Desde Pantuso, pasando por Girard y Ruiz, la pelota fue circulando hasta caer en los pies del Equi Ilardo, quien gestó junto a Sala, la gran maniobra que desembocó en la apertura del resultado.

Recién en el minuto final de la Primera Mitad, La Puntita pudo acercarse al arco de Lucho Nahabedian. Tras un corner mal ejecutado, Pachanga quedó mal parado para el contraataque y Fakiel se escapó para enfrentar a Nahabedian. No obstante, su definición fue tan defectuosa, que sería un delito considerarla como una oportunidad seria de gol.

Para intentar revertir el resultado desfavorable, La Puntita decidió para el Segundo Tiempo sustituir a su arquero por su delantero. Fakiel pasó a defender los tres palos y Janover se ubicó como único punta.
Esta sustitución dotó al equipo de mayor peso en ataque y generó algunas dudas en la defensa de Pachanga, sin embargo, la soledad del propio Janover y su falta de atributos técnicos, diluirían cualquier ocasión de peligro.

Con Lucas Ruiz más adelantado, Pachanga optó por salir a definir el partido, ya que la diferencia de un gol, representaba un peligro innecesario ante un rival inferior.
A los 10, tras un buen pase de Leandro Nahabedián, Ilardo tenía la posibilidad de acabar con la cuestión ante el arquero recientemente ingresado, Nicolás Fakiel. Pero el número 10, fallaba un gol increíble y dejaba el marcador en un humilde 1 a 0.
Entre Sala e Ilardo se las ingeniaban para aguantarla arriba, pero no lograban capitalizar las pintorescas combinaciones que realizaban.
Y como en tantos otros partidos, Pachanga volvía a enmarañarse en con continúos fouls y pelotas paradas en contra de su valla. A los 12, casi Cabaña anota lo que podía haber sido un gol antológico desde varios metros afuera del área, pero su remate, para tranquilidad del portero de Pachanga, se fue apenas desviado.

Los minutos fueron transcurriendo y ninguno de los dos equipos lograba lo que quería. Ni Pachanga lo liquidaba, ni La Puntita lo igualaba.
De a poco, la figura de Girard comenzó a agigantarse en la defensa del aurinegro, posibilitando una solidez y un control total de la seguridad de su equipo, más allá de alguna corrida del dinámico Janover. También Sala siguió contribuyendo para aguantar el balón en campo contrario, hasta a veces bajando pelotazos que provenían de una distancia y altura siderales.

Finalmente, el 1 a 0 terminó siendo inamovible e inmodificable. Con la rigidez táctica de siempre, Pachanga enarboló su 6ta victoria al hilo. Nunca mejor momento para enfrentarse el sábado siguiente a uno de los rivales más complejos del grupo, Chala Técnica.




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