
Cuando parecía que Pachanga y Parque Chas se conformaban con el empate 4 a 4, apareció el derechazo lejano de Santiago Girard para dejar sin reacción a Vidales y decretar la victoria aurinegra. En un partido muy intenso, Pachanga consiguió bajar al puntero y se llevó tres puntos fundamentales que lo colocan en la vanguardia del grupo.
Cuenta pendiente. Repasando algunas actuaciones precedentes de Pachanga, surgía un dato muy particular que era necesario tener en cuenta.
Quizás una de las pocas cuentas pendientes que tenía este equipo, tenía que ver con los enfrentamientos con los líderes en las primeras fases. El aurinegro no contaba con una referencia muy esperanzadora. Sus encuentros ante los primeros en las diferentes rondas iniciales, habían derivado en derrotas o a lo sumo en empates. Pachanga nunca había vencido a un puntero en la primera ronda. Sí lo había hecho en el cuadro eliminatorio, e incluso una de esas victorias se había transformado en el primer y único título.
Parque Chas se presentaba no solo como lider del grupo, sino como el equipo con más puntos de todo el torneo, con la mejor diferencia y con la menor cantidad de goles recibidos. Sí, tan solo 1 gol en contra.
Pero Pachanga saldará lo pendiente, dará ese golpe en la mesa que se debía desde hace varios años. Demostrará inteligencia y capacidad para afrontar el partido y actitud y corazón para darlo vuelta en el momento más complejo.
Ya no es el equipo que arruga con el puntero. Es un equipo que empieza a comandar su grupo y a meter miedo en el resto de los 59 equipos.
Quizás una de las pocas cuentas pendientes que tenía este equipo, tenía que ver con los enfrentamientos con los líderes en las primeras fases. El aurinegro no contaba con una referencia muy esperanzadora. Sus encuentros ante los primeros en las diferentes rondas iniciales, habían derivado en derrotas o a lo sumo en empates. Pachanga nunca había vencido a un puntero en la primera ronda. Sí lo había hecho en el cuadro eliminatorio, e incluso una de esas victorias se había transformado en el primer y único título.
Parque Chas se presentaba no solo como lider del grupo, sino como el equipo con más puntos de todo el torneo, con la mejor diferencia y con la menor cantidad de goles recibidos. Sí, tan solo 1 gol en contra.
Pero Pachanga saldará lo pendiente, dará ese golpe en la mesa que se debía desde hace varios años. Demostrará inteligencia y capacidad para afrontar el partido y actitud y corazón para darlo vuelta en el momento más complejo.
Ya no es el equipo que arruga con el puntero. Es un equipo que empieza a comandar su grupo y a meter miedo en el resto de los 59 equipos.
En la agradable noche del domingo, Pachanga y Parque Chas se medían en el duelo más importante de toda la jornada. Con un record de 6 victorias en 6 partidos y solamente 1 tanto en contra, Parque Chas exponía su invicto y liderato ante un Pachanga que venía con los ánimos por las nubes tras el triunfo ante Desde el Oeste.
Excedido en confianza y con un dejo de soberbia repugnante, el equipo del barrio circular salió a disputar el partido como si se tratara de un picadito en el baldío del barrio. Poca intensidad, toque intrascendente y sobre todo desgano en los jugadores de un Parque Chás que parecía no saber quien era el equipo que tenía en frente.
Pachanga, con hambre de este tipo de rivales, se lo hará saber de forma cruda y violenta. Mientras el conjunto de azul vagaba por la cancha, el aurinegro se mostraba muy conciente de lo que tenía que hacer. Con un trabajo táctico estupendo y una presión magnífica en la mitad de cancha, Pachanga ahogaba a su rival y lo dejaba sin opciones.
Pasaban solo 4 minutos, cuando Ilardo recibía un pelotazo, asistía a Sala y el goleador inflaba las redes concretando el primer gol de la noche.
El aurinegro seguía muy enchufado y tan solo unos minutos después, Pantuso anticipaba a todos en un corner y con un testazo formidable conseguía el segundo gol del partido y su primero del campeonato.
La languidez de Parque Chas, Pachanga no la dejaba pasar y se la hacía pagar carísima. El líder flaqueaba ante su propia incapacidad y ante un esquema rocoso que se tornaba insuperable.
Sin embargo, cuando el trámite parecía entrar en un agujero, el equipo azul empezará a reaccionar. De Urquieta y Koziuh se metían en el partido y comenzaban a tener mayor contacto con la pelota.
A los 14, el goleador Koziuh aprovechará una pelota suelta y alcanzará a meter un puntinazo débil que, tras una flojísima respuesta de Álvarez, se transformará en el descuento del marcador.
Si bien Parque Chas había ajustado algunas tuercas, Pachanga seguía siendo más y solamente dos buenas respuestas de Vidales ante Ilardo y Wierzsylo, mantenían el tanteador como estaba.
Pero el puntero por algo era el puntero, y a pesar de no tener una gran noche, cualquier error podía hacerlo pagar a un costo muy alto.
Iban 18 minutos, cuando Koziuh lograba anticipar a Pantuso y mediante un cabezazo a media altura, igualaba el partido en 2 goles.
Todo volvía a estar como al inicio. Pachanga había cometido errores puntuales en defensa y había desaprovechado la ventaja conseguida merecidamente.
No obstante, cuando el empate marcaba el cierre del Primer Tiempo, y nada sugería que el resultado se fuera a modificar, el aurinegro recuperaba el control del marcador a partir de un tiro libre lejano de Ilardo que Vidales - tapado por sus compañeros- no alcanzaba a rechazar.
Con los equipos separados por una diferencia exigua, daba inicio una Segunda Parte en donde podía pasar de todo.
Desde el minuto 1, Parque Chas comprendió el rol que debía adoptar y salió con todo a presionar a su rival. Koziuh se paró de nueve, De Urquieta en el extremo izquierdo y el recien ingresado Vázquez adoptó el lado diestro de la ofensiva.
Ya en las primeras jugadas, se veía que a Pachanga el partido se le estaba empezando a hacer demasiado largo. Vázquez era un verdadero dolor de cabeza, Wierzsylo y Nieto no lograban recuperar la pelota e Ilardo y Sala casi que no la tocaban.
El aurinegro se mostraba muy cansado y para mal de males recibía amarillas constantes que lo dejaban con un jugador menos de manera recurrente.
Pasada la primer decena de minutos, el partido se torcía completamente hacia el lado de los de azul. De Urquieta aprovechaba un tiro libre muy escorado en la izquierda y contando con la gentileza de una barrera abierta y desarmada, insertaba el balón en la valla lejos de Álvarez.
Instantes después, el mismo jugador escapaba por izquierda y daba vuelta el marcador con un remate sencillo al primer palo, totalmente descuidado por el portero aurinegro.
El partido habia dado un giro de 180º. Parque Chas era mucho más y Pachanga estaba desorientado. Las chances de gol se sucedían una tras otra y tan solo por una serie de intervenciones perfectas de Álvarez, el aurinegro se mantenía vivo en el resultado.
Parque Chas no lo definía y olvidaba una cuestión fundamental: A Pachanga hay que pegarle el tiro y asegurarse que esté bien muerto, sino corrés el riesgo de que pueda levantarse.
Casi en la agonía, los Sala, los Ilardo y los Wierzsylo volvieron a aparecer. Las combinaciones ganaron precisión y los errores en defensa de Parque Chas reaparecieron.
Primero tuvo el empate Wierzsylo, pero un penal enorme cometido por Insaurralde no era sancionado y lo privaba de concretar la igualada.
Minutos más tarde, Sala llegaba a posición de gol y en el rebote de Vidales, surgía la figura de Ivan Nieto para lograr el 4 a 4 y el retorno al empate.
Con la paridad, el encuentro se ensució, las infracciones abundaron y la dinámica de juego se interrumpió recurrentemente. En algun momento parecía que el empate empezaba a ser visto con buenos ojos por los dos.
Pero todavía faltaba un capítulo más. Ese capítulo que debía definir cual de los dos equipos se alzaba con la victoria en el partido más importante del grupo.
El epílogo podrá resumirse en un nombre propio: Santiago Girard. Cuando faltaban solo 3 minutos para que el árbitro señalara el final del encuentro, el defensor de Pachanga haría su aparición estelar.
Ilardo estrellaba un tiro libre en la barrera y el rebote parecía irse lejos sin destino. En el momento que el balón se sumergía en medio de la nada, la silueta de Girard empezaba a vislumbrarse en el horizonte. Paso a paso, el número 4 iba apareciendo en escena hasta capturar esa pelota suelta y con un derechazo firme, incrustarla en el centro de las redes rivales.
El 5 a 4 era un hecho y el color amarillo y negro inundaba la totalidad del campo de juego.
El gol de Girard hizo que Parque Chas perdiera la cabeza totalmente. Vazquez y Koziuh querían resolver todo individualmente, los defensores tiraban pelotazos sin sentido y para colmo, Insaurralde protagonizaba una riña absurda con la hinchada rival.
Pachanga supo entender lo que quedaba del encuentro y a pesar de la amonestación recibida por Pantuso, se defendió bien y cuidó lo que era una victoria fundamental.
Sobre el final, con su oponente lanzado en ataque, Sala cerraba el partido con su segundo gol personal y determinaba el 6 a 4 final.
LAS CLAVES:
Planteo inicial. Desde el primer minuto del encuentro, Pachanga salió muy concientizado de la tarea que tenía que realizar. Los goles de Sala y Pantuso en los minutos principales fueron un baldazo de agua fría que marcaron el desarrollo de la primera parte.
No rendirse. A pesar de la derrota parcial 4 a 3 y del dominio rival, el aurinegro nunca perdió la esperanza de recuperar la ventaja. Cuando más desahuciado parecía, el equipo renació de sus cenizas y consiguió revertir el resultado.

Excedido en confianza y con un dejo de soberbia repugnante, el equipo del barrio circular salió a disputar el partido como si se tratara de un picadito en el baldío del barrio. Poca intensidad, toque intrascendente y sobre todo desgano en los jugadores de un Parque Chás que parecía no saber quien era el equipo que tenía en frente.
Pachanga, con hambre de este tipo de rivales, se lo hará saber de forma cruda y violenta. Mientras el conjunto de azul vagaba por la cancha, el aurinegro se mostraba muy conciente de lo que tenía que hacer. Con un trabajo táctico estupendo y una presión magnífica en la mitad de cancha, Pachanga ahogaba a su rival y lo dejaba sin opciones.
Pasaban solo 4 minutos, cuando Ilardo recibía un pelotazo, asistía a Sala y el goleador inflaba las redes concretando el primer gol de la noche.
El aurinegro seguía muy enchufado y tan solo unos minutos después, Pantuso anticipaba a todos en un corner y con un testazo formidable conseguía el segundo gol del partido y su primero del campeonato.
La languidez de Parque Chas, Pachanga no la dejaba pasar y se la hacía pagar carísima. El líder flaqueaba ante su propia incapacidad y ante un esquema rocoso que se tornaba insuperable.
Sin embargo, cuando el trámite parecía entrar en un agujero, el equipo azul empezará a reaccionar. De Urquieta y Koziuh se metían en el partido y comenzaban a tener mayor contacto con la pelota.
A los 14, el goleador Koziuh aprovechará una pelota suelta y alcanzará a meter un puntinazo débil que, tras una flojísima respuesta de Álvarez, se transformará en el descuento del marcador.
Si bien Parque Chas había ajustado algunas tuercas, Pachanga seguía siendo más y solamente dos buenas respuestas de Vidales ante Ilardo y Wierzsylo, mantenían el tanteador como estaba.
Pero el puntero por algo era el puntero, y a pesar de no tener una gran noche, cualquier error podía hacerlo pagar a un costo muy alto.
Iban 18 minutos, cuando Koziuh lograba anticipar a Pantuso y mediante un cabezazo a media altura, igualaba el partido en 2 goles.
Todo volvía a estar como al inicio. Pachanga había cometido errores puntuales en defensa y había desaprovechado la ventaja conseguida merecidamente.
No obstante, cuando el empate marcaba el cierre del Primer Tiempo, y nada sugería que el resultado se fuera a modificar, el aurinegro recuperaba el control del marcador a partir de un tiro libre lejano de Ilardo que Vidales - tapado por sus compañeros- no alcanzaba a rechazar.
Con los equipos separados por una diferencia exigua, daba inicio una Segunda Parte en donde podía pasar de todo.
Desde el minuto 1, Parque Chas comprendió el rol que debía adoptar y salió con todo a presionar a su rival. Koziuh se paró de nueve, De Urquieta en el extremo izquierdo y el recien ingresado Vázquez adoptó el lado diestro de la ofensiva.
Ya en las primeras jugadas, se veía que a Pachanga el partido se le estaba empezando a hacer demasiado largo. Vázquez era un verdadero dolor de cabeza, Wierzsylo y Nieto no lograban recuperar la pelota e Ilardo y Sala casi que no la tocaban.
El aurinegro se mostraba muy cansado y para mal de males recibía amarillas constantes que lo dejaban con un jugador menos de manera recurrente.
Pasada la primer decena de minutos, el partido se torcía completamente hacia el lado de los de azul. De Urquieta aprovechaba un tiro libre muy escorado en la izquierda y contando con la gentileza de una barrera abierta y desarmada, insertaba el balón en la valla lejos de Álvarez.
Instantes después, el mismo jugador escapaba por izquierda y daba vuelta el marcador con un remate sencillo al primer palo, totalmente descuidado por el portero aurinegro.
El partido habia dado un giro de 180º. Parque Chas era mucho más y Pachanga estaba desorientado. Las chances de gol se sucedían una tras otra y tan solo por una serie de intervenciones perfectas de Álvarez, el aurinegro se mantenía vivo en el resultado.
Parque Chas no lo definía y olvidaba una cuestión fundamental: A Pachanga hay que pegarle el tiro y asegurarse que esté bien muerto, sino corrés el riesgo de que pueda levantarse.
Casi en la agonía, los Sala, los Ilardo y los Wierzsylo volvieron a aparecer. Las combinaciones ganaron precisión y los errores en defensa de Parque Chas reaparecieron.
Primero tuvo el empate Wierzsylo, pero un penal enorme cometido por Insaurralde no era sancionado y lo privaba de concretar la igualada.
Minutos más tarde, Sala llegaba a posición de gol y en el rebote de Vidales, surgía la figura de Ivan Nieto para lograr el 4 a 4 y el retorno al empate.
Con la paridad, el encuentro se ensució, las infracciones abundaron y la dinámica de juego se interrumpió recurrentemente. En algun momento parecía que el empate empezaba a ser visto con buenos ojos por los dos.
Pero todavía faltaba un capítulo más. Ese capítulo que debía definir cual de los dos equipos se alzaba con la victoria en el partido más importante del grupo.
El epílogo podrá resumirse en un nombre propio: Santiago Girard. Cuando faltaban solo 3 minutos para que el árbitro señalara el final del encuentro, el defensor de Pachanga haría su aparición estelar.
Ilardo estrellaba un tiro libre en la barrera y el rebote parecía irse lejos sin destino. En el momento que el balón se sumergía en medio de la nada, la silueta de Girard empezaba a vislumbrarse en el horizonte. Paso a paso, el número 4 iba apareciendo en escena hasta capturar esa pelota suelta y con un derechazo firme, incrustarla en el centro de las redes rivales.
El 5 a 4 era un hecho y el color amarillo y negro inundaba la totalidad del campo de juego.
El gol de Girard hizo que Parque Chas perdiera la cabeza totalmente. Vazquez y Koziuh querían resolver todo individualmente, los defensores tiraban pelotazos sin sentido y para colmo, Insaurralde protagonizaba una riña absurda con la hinchada rival.
Pachanga supo entender lo que quedaba del encuentro y a pesar de la amonestación recibida por Pantuso, se defendió bien y cuidó lo que era una victoria fundamental.
Sobre el final, con su oponente lanzado en ataque, Sala cerraba el partido con su segundo gol personal y determinaba el 6 a 4 final.
LAS CLAVES:
Planteo inicial. Desde el primer minuto del encuentro, Pachanga salió muy concientizado de la tarea que tenía que realizar. Los goles de Sala y Pantuso en los minutos principales fueron un baldazo de agua fría que marcaron el desarrollo de la primera parte.
No rendirse. A pesar de la derrota parcial 4 a 3 y del dominio rival, el aurinegro nunca perdió la esperanza de recuperar la ventaja. Cuando más desahuciado parecía, el equipo renació de sus cenizas y consiguió revertir el resultado.


