viernes, 16 de abril de 2010

Que no se corte...


Tercera victoria consecutiva de Pachanga que se afirma entre los líderes del Grupo 2 de la Liguilla. El equipo aurinegro mostró dos facetas bien marcadas: una de buen juego durante la primera mitad y una de cierto desconcierto y fragilidad en los segundos 25 minutos. Aún así , lo hecho en el primer tiempo fue suficiente para vencer por 3 a 1 a La Pera. Marcaron Girard, Wierszylo y Nahabedian.

Paradójico tal vez, pero no hay dudas de que los vaivenes del rendimiento de Pachanga en el encuentro del jueves fueron algo insólitos. Pero lo paradojal viene por el lado de que llamativamente, el equipo disputo sus mejores 25 minutos del torneo (los primeros) y a la vez sus peores 25 minutos (los segundos). ¿Cansancio? ¿Exceso de confianza? ¿Progreso del rival?. Quizá un poco de todo. Atribuir el bajón de rendimiento a una sola causa sería arriesgado asi que probablemente no sean excluyentes. Aún con bajón incluido, Pachanga tuvo pocos inconvenientes para llevarse los tres puntos, ya que disputo una gran primera mitad en donde sentenció casi de manera definitiva el desarrollo del encuentro.

Desde el arranque del partido Pachanga salió de manera decidida en búsqueda de los tres puntos que lo mantuviesen en la punta de su grupo. Ordenados y prolijos, los de negro eran la contracara de su rival que en los primeros minutos no hacía pie sobre el terreno de juego.
Un Ilardo más activo que nunca acompañado por la dinámica de Nacho Gleizer, eran los motores de un equipo que de a poco comenzaba a presionar a su oponente contra su arco. A los 4 minutos, Ilardo tenía la posibilidad de abrir el marcador, pero su derechazo chocaba contra la gran respuesta de Sebastián Navedo, el arquero del conjunto de La Pera.
Pasarían solo 3 minutos para que Pachanga pudiese quebrar el cero que prevalecía en el partido. Un corner enviado por Gleizer por bajo, era mal despejado por la defensa de La Pera y Santiago Girard, que volvía tras una lesión, encontraba el balón en el área y con un fuerte disparo, inflaba las redes rivales.
La ráfaga futbolística de Pachanga parecía incesante y tan solo 1 minuto más tarde, Wierszylo se escapaba de la marca contraria y tras un gran eslalon, era barrido en su ingreso al área. Erróneamente, el arbitro del encuentro no cobraba un clarísimo penal, pero si le otorgaba un tiro libre en la puerta del área a los aurinegros. El ejecutante habitual, Equi Ilardo, estrellaba su remate en la barrera, pero en el rebote aparecía el goleador habitual del equipo, Pablo Wierszylo, para concretar el 2 a 0.
Los de naranja, lejos de reaccionar, seguían perdidos en el terreno de juego y eran maniatados por el dominio de su oponente. Además, cualquier atisbo ofensivo terminaba en los pies de los defensores de Pachanga que estaban realizando una gran presentación.
Con el resultado a su favor, Pachanga manejó el resto del primer tiempo a su antojo y con el correr de los minutos fue transformando en figura a Sebastián Navedo.
El arquero de La Pera tuvo que revolcarse repetidas veces para despejar apariciones de Wierszylo y Nahabedian y se transformó en el principal responsable de que la diferencia no fuese más amplia.
Cuando el Primer Tiempo moría, Girard comandaba una gran jugada desde el fondo y con sombrero de taco incluido, desperdiciaba en el final de la maniobra, lo que hubiese sido quizas uno de los mejores goles del torneo.

La diferencia plasmada en la Primera Mitad en favor de Pachanga (más futbolística que en el marcador) hacían pensar a más de uno que los segundos 25 minutos estarían de más.
Sin embargo, los muchachos de La Pera se encargarían de demostrar lo contrario.

Desde el primer minuto, el conjunto naranja salió con otra actitud a disputar el partido. Dispuestos a tomar la mitad de la cancha y a no dar pelota por perdida, de a poco fueron empezando a hacerse de los rebotes y de las pelotas divididas. Su objetivo, no residía en buscar el descuento a partir del toque por bajo, sino que decidían apostar al pelotazo al área.
La floja actuación del arbitro y su extrema sensibilidad ante los roces que protagonizaban los jugadores de Pachanga, transformaban cada jugada en una infracción en favor de La Pera, que aprovechaba para continuar bombardeando el área de Álvarez.

Pasados los primeros minutos y tras un lateral al área, llegaba la primer gran chance de La Pera. El responsable era Matías Fuentes que con un cabezazo potente estrellaba la pelota en el travesaño.
En esos momentos, era Pachanga quien no podía hacer pie. La pelota circulaba mucho por alto y poco por bajo y Gleizer e Ilardo que habían sido figuras en el Primer Tiempo, estaban desaparecidos y no aportaban nada al juego. Para colmo, Girard y Pantuso comenzaban a tener inconvenientes en defensa y se veían superados ante cada bochazo rival.

Fue en esos momentos, cuando empezó a surgir la figura de Álvarez. Sin ninguna atajada espectacular, es cierto, pero demostrando una gran seguridad en las salidas por alto y subsanando con precisión los problemas de Pachanga ante cada envío aéreo.
Manteniéndose el resultado 2 a 0 en favor de Pachanga, el partido comenzaba a irse. La estrategia de La Pera no daba los frutos esperados debido a que sus jugadores malograban las chances que tenían.
Recien pasados los 19 mintuos alcanzarían el descuento. Llamativamente y a pesar de ir en desventaja, llegarían al mismo a través de un contraataque. Errores compartidos entre Ilardo y Nahabedian, sumados a un resbalón de Pantuso, le regalaban el gol a Russo quien no fallaba y vencía la valla de Álvarez.
A diferencia de lo que se preveía, La Pera en vez de ir con todo a por el empate, empezó a bajar su rendimiento y a centrarse en discutir con el árbitro insignificantes fallos. Pachanga resurgió de sus cenizas, recuperó el control en el medio, y elaboró contragolpes que pudieron definir el partido en su favor. Sin embargo, ni Gleizer ni Wierszylo ni Ilardo, eran lo suficientemente claros para acabar con la cuestión.
Iba a ser necesaria la aparición de Nahabedian para conectar un lateral al área y tras ayuda de Guller, instalar el 3 a 1 definitivo.
El gol de Nahabedian derrumaba a La Pera, quien canalizaría su impotencia frente al árbitro al que empezarían a protestar y a increpar. La expulsión del número 5, Santiago Domínguez, marcaba punto final a un partido que tuvo a Pachanga como merecido vencedor, pero que en la Segunda Parte lo mostró inferior ante los desordenados ataques rivales. Aunque haga falta mejorar, siempre es mejor hacerlo luego de haber conseguido una victoria.


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